Carlos Núñez le Vieux
Es posible que, de aquí a las elecciones municipales, asistamos a una escalada de la crispación en la vida pública. El ambiente puede volverse por momentos irrespirable, se dirán desatinos y se cruzarán líneas rojas. Si no lo impedimos, se impondrán las emociones a la razón y se presentará un Vigo apocalíptico al borde de su desaparición. La crispación puede ir en aumento conforme se acerque la jornada electoral; por eso, desde Esquerda Unida nos mantenemos alejados de este tipo de conductas y no tratamos al adversario político como si fuera un enemigo.
Después de las elecciones municipales del día 22, entraremos en una fase superior del municipalismo: en la nueva fase en la que tengamos que crear los fundamentos de la coordinación de los catorce municipios del Área Metropolitana más importante del Noroeste peninsular, la descentralización a favor de los concellos de Vigo, Redondela, Soutomaior, Nigrán, Baiona, Gondomar, Mos, Salceda, Cangas, Moaña, Fornelos, Pazos, Porriño y Salvaterra, sin olvidar la fundamental participación de sus ciudadanos en la toma de decisiones.
Pero, para llevar una política de descentralización por arriba hay que tener resuelto básicamente la descentralización por abajo. Vivimos en este momento un hartazgo de la ciudadanía del actual modelo de democracia y buena prueba de ello son los colectivos que se movilizan todos los días y que reclaman la democracia real.
Entender la participación como un modo de intervención, supone subrayar la práctica participativa y nuestro modelo nos obliga a gestionar la decisiones de los ciudadanos, no a decidir por ellos. La participación es el compromiso que tiene la administración pública de ceder poder a la ciudadanía, porque efectivamente todos hemos dicho que el poder emana del pueblo y que el pueblo es el que tiene que decidir.
Las bases sociales en las que se apoyará el Área Metropolitana de Vigo, necesitan estar sustentadas por la democracia participativa como nuevo modelo de gestión en lo público, a través del cual los ciudadanos recuperen su capacidad de decidir sobre los temas que les afectan y de fiscalizar las acciones de la Administración.
La participación es un concepto que si no se estructura a través de unos mecanismos, se queda en el aire. Es necesario que la participación no dependa de una voluntariedad política, sino que tenga unas estructuras a través de las cuales pueda ejercerse la democracia. Y tiene que haber un compromiso de todas las fuerzas políticas de que, gobierne quien gobierne, se van a respetar siempre los cauces de participación ciudadana.
Por eso hoy es más necesaria que nunca la izquierda alternativa, para poder estructurar los concellos del Área Metropolitana en materia de democracia participativa, con planes integrales en esta materia y unos presupuestos participativos con carácter universal, vinculante y autorregulador. Una izquierda alternativa que elabore un Plan de Descentralización de Servicios que proporcione una gran cobertura a todos los barrios y distritos, construyendo infraestructuras que constituyan una Red Social Básica de equipamientos para todo el territorio metropolitano vigués.
La necesaria Área Metropolitana de Vigo, en sí misma, tiene que ser un premio para quienes la visitan, pero sobre todo para quienes vivimos en ella; por eso es necesario crear espacios colectivos de intervención pública para hablar de los problemas que tienen los ciudadanos y cómo se solucionan.
El mejor fortalecimiento municipal para los 14 concellos afectados es el que ayuda a desmontar las estructuras más retrógradas y autoritarias que obstaculizan el desarrollo autónomo y democrático de cada concello. Ninguno de estos municipios dispone de una estructura descentralizada y de los mecanismos de participación ciudadana que, al fin y al cabo, es la garante para consolidar las competencias que se vayan conquistando para esta nueva gran metrópoli.
Es necesaria una descentralización profunda de las administraciones municipales buscando ante todo el reequilibrio y la igualdad entre los diversos distritos o comarcas. Es justo que desde estos concellos se reivindique a la Diputación una cesión de competencias en favor del Área Metropolitana; pero también, tiene que descentralizarse Vigo en los distritos que ya tienen arraigo natural, junto con el resto metropolitano en las formas más convenientes.
La labor dentro de la gran metrópoli tiene que ser multicelular, independientemente de que exista un centro inequívoco que articule todas las arterias de este gran pulmón metropolitano. Asimismo proponemos la elaboración unitaria de un Reglamento de Participación Ciudadana que regule el amplio espectro de control participativo en todos los temas municipales.
Las nuevas Xuntas de Distrito podrían pasar a gestionar del 10 al 25 % del gasto del Presupuesto municipal en decisiones que hasta ahora no tienen, como en equipamientos que todavía hacen falta en los distritos; pero también, que adquieran funciones en temas de seguridad y movilidad, carga y descarga, ordenanza de ruidos y licencias de funcionamiento, entre otras; que la cultura llegue a todos los distritos y no sólo al Centro.
Se trata de crear las Xuntas de Distrito, pero con recursos y competencias, para que no languidezcan; que participen en la elaboración de los presupuestos participativos y que permitan que sean los ciudadanos quienes, desde su conocimiento, aporten las grandes líneas de actuación que han de regir en su entorno para mejorar la calidad de vida.
Desde Esquerda Unida proponemos la creación de un Consello da Cidade de Vigo que sea realmente representativo, que se convocaría al menos tres veces por año y que se trabajaría a través de ponencias y que emitiría informes sobre, por ejemplo: el paro y la creación de puestos de trabajo, la Marca de Vigo en el mundo, los equipamientos urbanos o la programación cultural, entre otros.
El Consello de la Cidade de Vigo podría estar constituído por el Gobierno municipal, la oposición, la Administración central, los sindicatos, los empresarios, la Federación de Asociaciones de Vecinos, representantes de la Universidade de Vigo, los comerciantes, los autónomos, las pequeñas y medianas empresas (pymes), las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), la economía social, el mundo del deporte, la cultura o los medios de comunicación.
Por otra parte, el Concello de Vigo tiene que ser el pionero en esta nueva Área Metropolitana en democratizar el conocimiento y acentuar la transparencia de su gestión a través del acceso a Internet de todos los documentos públicos. A Vigo corresponde ser el precursor de universalizar la conexión a Internet, formar a los ciudadanos en nuevas tecnologías y digitalizar los fondos de culturales e históricos de la ciudad,
En Esquerda Unida estamos convencidos que existe una gran oportunidad histórica para reconducir el modelo de territorio, modelo de áreas ciudadanas, que necesitamos los cerca de 600.000 habitantes reales que vivimos en esta gran metrópoli viguesa.
Por eso es necesaria la presencia de la izquierda alternativa en el Concello de Vigo y en los concellos de esta metrópoli viguesa. Por eso la campaña de Esquerda Unida será seguir trabajando para tener más capacidad de cambiar las cosas y no sólo los gobiernos.
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